inicio de la sensatez:
Durante mucho tiempo he pensado que estamos viviendo una época en la que no nos estamos entendiendo entre los humanos que componemos esta comunidad.
Hará falta, por tanto, aportar lo que se pueda para irnos aclarando. Admito que yo soy el primero que quiere aclararse, y el que quiera, que se apunte.
Las dimensiones sociales y políticas del mundo que nos rodea hacen difícil entender los orígenes y desarrollo de nuestro desconcierto. Este término "el desconcierto" lo viví, desde joven, en casa de mis padres. Cuando mi padre quería acoger con cierta tolerancia comportamientos que no entendía, adjudicaba a los observados un cierto nivel de "desconcierto". Luego, trataría de entenderlo o no, pero él confesaba que le llamaba la atención su situación.
Nuestro primer desconcierto, como generación, fue -en la caída del franquismo- el problema de la pertenencia. Vivíamos sojuzgados con que había que estar "apuntado" a algo y... seguimos ejerciéndolo.
Pasamos, de "pertenecer" a la iglesia, a pertenecer al antifranquismo, primero al revolucionario, después a la izquierda moderada, después a la democracia... después a la revolución posibilista. O sea, que pasamos (más o menos) del franquismo-catolocismo sociológico ... al PSOE (primero al PSP, después al de Felipe).
Y, lo mejor -o peor- de esto es que había que pertenecer a eso. A esa izquierda posibilista que no prometía grandes cambios de estructuras, si acaso, vislumbraba el amparo social que suponíamos ejercería una socialdemocracia, a una progresía culta, si acaso a soñar que, en algún momento, las relaciones sociales y económicas sufrirían un cambio en el que se ejercería la igualdad de oportunidades.. ...etc.etc.
No estaba nada mal. Pero había un problema de confusión notorio. Ya en los años 79-80 y siguientes, una enorme cantidad de individuos e individuas éramos... lo que no queríamos reconocer. Realmente, por encima de adscripciones incondicionales, formábamos parte de una burguesía liberal y progresista (eso sí), moderdamente revolucionarios, moderadamente socialistas, moderadamente pro-abortistas, moderadamente ecologistas, moderadamente de todo....
En suma, éramos ciudadanos europeos, pero mejores, pues nos habíamos comprometido contra el franquismo y su mundo (je,je) de corrupciones.
Pero no podíamos aceptar ser ciudadanos libres, que ya no teníamos -al menos necesariamente- comprometernos en política, estar militando, panfleteando las calles o sentándose en el atrio de la iglesia del barrio.
No fuimos capaces de aceptar que nos poníamos en marcha en el proceloso mundo de la decisión y, con miedo a la libertad, nos debatíamos en el nuevo proceso democrático de a quién elegir o qué votar en cada una de las elecciones que se avecinaban.
Realmente, formalmente, teníamos libertad, pero no nos atrevíamos a ejercerla. Nuestra opción podría quedar encajada en la nueva heterodoxia y recibir el epíteto de "facha" (cosa que, aún hoy día, ocurre).
Y, en principio, esto es. Proclamo el hecho de que una gran colectividad de hispanos, ex-iberos, ex-romanos, ex-visigóticos, ex-musulmanes, ex-judíos, ex... lo que sea, tenemos, por primera vez en muchos años la libertad y, sobre todo, la responsabilidad de elegir lo que creamos conveniente para nuestra convivencia.
No pertenecemos a nada.... También somos ex-apátridas, ¿no os acordáis cuando luchábamos por la "ciudadanía universal". Más que pertenecer a algo, estamos obligados al estudio de nuestras situaciones, de las de la colectividad en las que estemos inmersos y elegir a aquel o aquellos que, parezca, van a responder a nuestras necesidades y las de nuestro entorno.
No me parece suficiente lo dicho, como siempre. Parece que hay que decir más. Bien, pues ahí va: En el momento actual tenemos un marasmo organizativo en el que ls leyes no parecen servir a la gran colectividd, un momento en el que la parte parece valer más que el todo, en el que los grupos hegemónicos campan a sus anchas, con propias leyes y con propias prebendas.
Un marasmo en el que vale la "feliz idea" de alguien, más que la propuesta -después de debate sobre algún factor organizativo- sobre cómo servir más y mejor a la colectividad entera.
A quien me haya leído:
- Aviso de que es la primera vez que abro un blog.
- No sé de qué forma hacerlo más eficaz para recibir ideas y aportarlas para que, en principio, disminuya algo el desconcierto.
En cuando aprenda, trataré de hacerlo.